sábado, 22 de febrero de 2014

ZX Spectrum... Aquella máquina maravillosa



 Siempre recordaré la primera vez que vi un Spectrum. Fue en casa de un amigo del colegio.
No recuerdo muy bien qué época del año era, aunque no hacía ni frío ni calor, o tal vez, mi memoria, en un esfuerzo de mejorar aún más el recuerdo de aquel instante, para hacerlo más agradable, ha eliminado el frío, si era invierno, o el sofocante calor, si era verano, y lo ha dejado en una primavera perpetua y ficticia...
Corría el año 1983 y aquel chaval estaba como loco con ese pequeño    cacharro de teclas de goma, jugando a un juego llamado Underwurlde.


Yo no soy capaz, con mi torpe vocabulario, de describir lo que sentí en aquel instante, pero desde luego sí fue un amor a primera vista, porque desde aquel día, no paré de dar la matraca en casa hasta que me compraron uno, pero eso lo contaré más adelante.
Cada tarde, tras las interminables clases, aquel chaval y yo conectábamos el Spectrum a un cassette Sanyo y jugábamos al Underwurlde, al Jet Pac, al Psss, al Cookie... y en definitiva, salvo el primero de ellos, a los que venían de regalo con el ordenador de 48K.

La televisión era en blanco y negro, el mando creo que se llamaba "Gran Capitán", que yo no sé si era bueno o malo, pero que arrancamos la palanca de su base, jugando al Jet Pac sí que me acuerdo... y fin del mando, hasta que apareció el fabuloso Quick Shot 2 y aquello era irrompible.

Aquella tarde era verano, lo sé porque recuerdo que nos caían unos chorreones de sudor mientras intentábamos cargar una y otra vez sin éxito un juego de cuyo nombre no puedo acordarme y eso que la cinta era original, así que decidimos recurrir de nuevo al Underwurlde. Recuerdo que la madre de mi amigo entró al cuarto con un par de vasos de ColaCao fresquitos y nos dijo: "aquí huele a cable quemado"... Pasamos de su advertencia por un tubo y continuamos jugando, viendo como el personaje se despatarraba por simas de infarto, rebotando hasta caer en los mas oscuros infiernos mientras nos partíamos de risa... hasta que sucedió lo inevitable...creo que la palabra correcta que mejor define lo que le pasó a aquel pobre Spectrum es "achicharrar": lo achicharramos... porque decir que se quemó, que un circuito se fastidió por el calor, no recoge el grado correcto... lo achicharramos...
Y nos encontramos sin nada que hacer, deambulábamos por la calle como un par de idiotas, jugando a la pelota, pero sin ganas...Fuimos de los primeros en cambiar los juegos de la calle por la tecnología, nos aburríamos... hasta hicimos el tremendo esfuerzo de desempolvar las bicicletas y liarnos a pedalear por el barrio, volvimos a encontrarnos con los amigos, hasta que un día, sonó el góndola que tenían mis padres en el salón y mi amigo me dijo que ya estaba arreglado el Spectrum.
Tomamos precauciones para que no se volviera a quemar: le pusimos el ventilador a él.
Aquel arreglo aguantó, no recuerdo que se averiase más aquel Spectrum, salvo por las teclas, lo que sí recuerdo es una de sus últimas imágenes, la pintura negra levantada hasta dejarlo en el color aluminio, gastado... hecho leña...

En 1984, vi en un escaparate de una tienda de mi barrio el que sería mío, un 48k y qué tabarra no le daría a mis padres aquel domingo que el lunes por la tarde fueron a comprar aquel ordenador, que ellos no sabían ni lo que era por mucho que yo lo explicara.
Lo conecto, le pongo un viejo cassette que había en mi casa y... no me cargaba ni un solo juego...eso sí, la cinta promocional de Horizontes, para aprender a poner a funcionar el Spectrum cargaba a las mil maravillas... por mí, la cinta Horizontes y sus consejos podían irse a freir espárragos.
El martes por la tarde fuimos de nuevo a la tienda y comentamos la terrible situación, cuyo remedio fue comprar un Computone y desde entonces, todo fue cuesta abajo. Todos los juegos cargaban, se recargaban una y otra vez. Como premio a la enorme dedicación y abnegado esfuerzo del Computone, una tarde que llovía a cántaros, al darle al botón para expulsar la cinta, se atrancó y en un alarde de suma sapiencia...le arrancamos la tapadera de un tirón... y así fue como mi primer Computone tuvo que ir a reanimación de críticos y mi padre lo chapuceó para que continuase tirando unos meses más, o años más, no lo recuerdo.
Cuando el Computone estiró la pata, fue enterrado en el cubo de la basura con honores de estado y sustituido por un aparatejo del que no recuerdo su marca pero que en la caja ponía que era especial para ordenadores. Aquel cassette era un maniático que me iba a volver loco: unas veces cargaba un juego y las diez veces posteriores no. Era un asco, una chatarra y encima me rompió una cinta en la que tenía mi juego de naves favorito: el Phoenix (Fénix "pa" los colegas). Aquel sábado firmó su sentencia de muerte y fuimos a por otro cassette... otro Computone... y aquel trasto inmundo acabó sus días rodando por casa de mano en mano hasta que un día lo desarmé para ver cómo era por dentro, se rompió, por supuesto, lo machaqué del todo, lo tiré y me hice un mini ventilador con aspas de papel con su motor enganchado a una pila de petaca.

El Spectrum, mientras tanto, ya había pasado por el quirófano con las dichosas teclas, los juegos se acumulaban... cintas y más cintas para acabar jugando al final, siempre a los mismos... y las teclas del Spectrum se fundieron por última vez.
No sabíamos dónde poder arreglarlo, el que lo hizo la primera vez había cerrado y el viejo amigo de teclas de goma languidecía acumulando horas de NO vuelo en el escritorio, hasta que un día, lo guardé en su caja y lo deposité en lo alto de mi armario, pues se rumoreaba por casa que si no servía que iría a la basura.
Meses después, mis padres me regalaron un 128k+2A y todo volvió a comenzar (descubrí un día que habían dado con el escondite del 48k y lo habían tirado con caja y todo). Aquella máquina era indestructible, la guardé cuando en 1998 adquirimos nuestro primer Pc y entregó la cuchara funcionando...

Hace unos días, haciendo limpieza en casa, me topé con él y todos sus componentes y lo enchufé pero mi buen amigo ha acusado el paso del tiempo y no funciona, las teclas no responden. He investigado un poco por internet y dicen que puede ser por causa del polvo, que si lo limpio bien por dentro, las conexiones, todo, lo mismo vuelve a funcionar... Ojalá, porque aún conservo una maleta llena de cintas con juegos. Hay emuladores, pero no es lo mismo. Por cierto, que el Quick Shot 2 que yo tenía desde el primer 48k, aún lo tengo... Vamos a ver si soy capaz de devolverlo a la vida de nuevo. No tengo ni idea de electrónica pero... ¿Quién dijo miedo? Si lo consigo, lo contaré por aquí.

Para terminar y como siempre pongo una frase en los comentarios que hago de las películas y esta historia tiene una frase muy buena, la pondré.
La pronunció mi tía el día 6 de enero de un 1985 perdido en los rincones de mi memoria sobre un primo mío que pidió un Spectrum a sus Majestades de Oriente:


"Si no se lo traen... revienta"

viernes, 14 de febrero de 2014

Frozen (Bajo cero)

Director:Adam Green

Actores:Enma Bell, Shawn Ashmore, Kevin Zegers

Duración:94 min

Género:Thriler/Terror

País: EEUU

Año: 2010
 
 
Ante una película como esta, uno se puede encontrar opiniones de todos los gustos, yo voy a dar la mía que tan sólo es una más.

Nos encontramos con un thriler discreto que cumple a la perfección con su cometido que es mantener la tensión de forma sencilla pero eficaz. Nos plantea una situación que a cualquiera de nosotros se nos ha podido pasar por la cabeza en alguna ocasión: ¿Qué pasaría si nos quedamos atrapados en un aparato mecánico y no hay nadie para socorrernos?

Los tres protagonistas disfrutan de unos días en la nieve, esquiando y pasándolo bien. Consiguen subir al telesilla en lo que va a ser su último viaje de la semana y, por unas circunstancias, el telesilla se para en mitad del monte, a una altura considerable, dejándolos a la intemperie y...saben que nadie volverá a conectarlo hasta dentro de una semana.
Toda la película transcurre en el telesilla y contra lo que pudiera parecer, consigue mantener el interés, aunque algunas sitiaciones no se le ocurriría a nadie hacerlas y otras sí, con diálogos unas veces buenos y otras de relleno, pero en conjunto, una peliculita muy recomendable, para ver un thriler diferente y bien confeccionado, con unos paisajes preciosos, de una belleza enorme y que consigue que estés en tensión pero de la buena. Y es que una vez más se demuestra, que con un planteamiento modesto, con honradez y sin trucos artificiales o artificiosos, podemos pasar un rato agradable que en definitiva es de lo que se trata y todo montados en un telesilla y sin moverse de ahí... Yo, sinceramente, le veo mucho mérito.
El metraje es el justo, sin inflarlo... Me gustó mucho. Agobiante, espeluznante... cuando se van apagando las luces en el monte, la oscuridad, se cierne, como las fauces de una bestia silenciosa, sobre los personajes...sin salida.
Esta película la vi por casualidad,  me apetecía ver algo diferente...todo el rato en un telesilla...lo mismo se aburre uno, pensé, pues nada de eso...
Eso sí...abstenerse claustrofóbicos o agorafóbicos o nosequefóbicos porque da un pelín de agobio ver a los personajes atrapados y que no se pueden mover ni para mear... si es que nada más de pensarlo ya da repelús... Vamos, que cuando me vaya a subir de nuevo en el ascensor, lo hago con cuatro móviles en el bolsillo...



"Si nos quedamos aquí arriba una semana...moriremos"

sábado, 8 de febrero de 2014

Connected

Director: Jens Raunkjaer Christensen, Jonas Drotner Mouritsen
Actores: Anders Houmann, Tobias Shaw Petersen, Dion Raufort
Duración: 7 minutos 32 segundos
Género: Postapocalítico
País:Dinamarca
Año: 2009





En ocasiones, uno se topa con pequeñas piezas que te atrapan con fuerza.

Connected nos presenta, en poco más de siete minutos, un mundo debastado, no sabemos cuál fue la causa, parece ser una hecatombe nuclear, pero lo que sí sabemos es que, el aire se ha vuelto irrespirable y los pocos supervivientes que deambulan por el desolado escenario, lo hacen gracias a unas máscaras que les permiten continuar. Estas máscaras tienen una vida limitada y parece que esa vida se puede compartir con otro individuo a cuya máscara podemos conectar otra mediante unos tubos flexibles. Dichos tubos parecen contener el filtro, o lo que quiera que sea, que hace poder respirar el aire, llevan un contador incorporado que disminuye a cada bocanada de aire que se da.
 Dos caminantes conectados, avanzan entre la desolación hasta que se topan con un tercero cuyo filtro esta casi agotado, la lucha por el único filtro activo se desata...

Paisajes de ciudades barridas, cubiertas por el polvo de la destrucción, un polvo que permanece en el ambiente, las nubes de tono térreo, contrastan con la arena del suelo, la banda sonora nos transporta a un duelo propio de un western italiano hasta su desenlace final...

Las escenas de los dos caminantes, unidos por esos tubos que salen de sus escafandras, que de por sí ya son muy agobiantes, pues parece que no pueden ni hablar, pues no se pronuncia ni una sola palabra en todo el corto, ni un grito, nada... transmiten un desasosiego increíble.

Rodado en el desiero de Faxe Kalkbrud , Dinamarca, Connected me ha parecido espectacular, hecho con talento y ganas, lo que demuestra que con un presupuesto pequeño y mucho entusiasmo, se pueden hacer grandes cosas. Que aprendan esos que nos prometen peliculones a base de pasta y más pasta y cuando uno sale del cine tiene la sensación de que no sabe dónde ha estado las últimas dos horas porque no le ha transmitido nada lo que acaba de ver en pantalla, salvo tirar el dinero con la entrada...

Me encantó y lo recomiendo para todos aquellos amantes del postapocalíptico con aire de western, sin reservas de ningún tipo.






sábado, 25 de enero de 2014

El libro de Eli

Director: Albert / Allen Hughes

Actores: Denzel Washington, Gary Oldman, Mila Kunis, Ray Stevenson

Género: Postapocalíptica

País: EEUU

Año: 2010


 "Por fe andamos, no por vista"

Con esta frase de la Segunda Epístola de San Pablo a los Corintios,  que Denzel  Washington utiliza en la película, podríamos resumir por completo la esencia de El libro de Eli: fe en lo que uno cree, para seguir adelante.
Se nos plantea una doble vertiente con los protagonistas:

- Eli (Washington) que camina hacia el oeste siguiendo los designios de una voz que una vez lo guió hasta una biblia, posiblemente la última que queda en el planeta.

- Carnegie (Oldman)
que sigue sus propios designios de ambición y poder.

La fe y su uso, según sea el personaje, para hacer el bien o para hacer el mal, en benefico de la humanidad o en beneficio propio.
 Eli camina por el mundo con la determinación del que se sabe elegido por el dedo de un Dios que no quiere que su libro caiga en el ovido de los hombres, avanza durante unos largos treinta años (treinta inviernos desde el flash), adaptándose a cada situación, supliendo las necesidades básicas con paciencia, véase la escena de la caza del gato, al comienzo del film, cómo Eli espera pacientemente hasta que la presa está en el punto de mira. Eli no tiene miramientos a la hora de aplicar la violencia hasta las últimas consecuencias si es preciso, para conseguir su cometido, nadie puede detenerlo. Es un personaje enigmático, del que no sabemos nada, pues de él apenas cuenta cosas y lo que cuenta lo hace de manera muy sutil para los habitantes de ese mundo agónico, bastante jóvenes, las personas de cierta edad no abundan, los hombres del antiguo mundo, recuerdos penosos de una época en la que "tirabamos cosas por las que hoy la gente se mataría", son relíquias del pasado sobre quienes la escoria del presente se asienta, para lo bueno o para lo malo (Carnegie).
Pero de Eli sabemos mucho... él no nos lo cuenta con palabras, no hay una parte de la película en la que alguien le haga preguntas y él va respondiendo... hay que estar atentos a los detalles...
Sabemos que hubo una gran guerra por el paisaje desolado, ciudades barridas, paramos interminables de escombro y arena. Eli tiene la espalda cubierta de cicatrices producto de quemaduras, le gusta el country ya que menciona el concierto que Jonny Cash grabó en la prisión de Folsom, California y maneja el cuchillo filipino Pakka con una habilidad pasmosa, sin vacilación...

Carnegie es su antítesis...
La codicia y la ambición corroen las entrañas de un hombre que tal vez, antes de la guerra no fuera más que un simple ciudadano, con una vida gris, pero al que su cultura y "fe" para conseguir lo que quiere, lo ha posicionado en un lugar de privilegio, levantando de la escombrera del mundo un pequeño pueblo que domina con mano de hierro.
Carnegie busca con desesperación una bíblia para dominar a las personas, para utilizar las palabras contenidas en el libro en su propio beneficio, para hacerse a sí mismo el camino más fácil, tal vez no esté muy satisfecho con lo que ha hecho para sobrevivir, de ahí cuando dice "reconozco que tuve que hacer muchas cosas que odio para levantar esto, lo confieso..." pero su ambición lo consume. También es él quien nos da la pista de que el motivo de la guerra pudieron ser las religiones cuando menciona el hecho de que "porque crecí con él...conozco su poder y si lo lees lo sabrás... por eso los quemaron todos después de la guerra".

Carnegie quiere utilizar la religión para someter al ser humano, Eli para liberarlo.

Entre los secundarios nos encontramos nada más y nada menos que Ray Stevenson interpretando a la mano derecha de Carnegie: Redridge... exacto...PUNISHER: WAR ZONE (2008).
Redridge sigue a las órdenes de Carnegie porque persigue otro fin: Solara, lo que nos lleva a Mila Kunis, bruja del Oeste en Oz: un mundo de fantasía (2013).

Los paisajes están muy logrados, los cielos grises, como las vidas zombificadas de los habitantes del pueblo que Carnegie explota, muestran el paso constante de esponjosas nubes que arropan de cierta calma cenicienta las escenas en las que Eli canima por la desolación, nos recuerdan mucho a la estética de The Road (2009), pero sin llegar a ser tan agónicos ni claustrofóbicos como en dicha película; son desolados, grises, cenicientos, pero no están exentos de cierta belleza y nostalgia de la civilización pasada.

Pero hay momentos en que incluso la fe más inquebrantable puede venirse abajo...
Cuando Eli recibe un disparo por parte de Carnegie, que de esta forma acalla el rumor que corre en sus filas de que Eli es una especie de protegido al que nadie puede dañar, demostrando que es sólo un hombre, los gestos que Denzel Washington muestra, de incredulidad, como si en ese momento tuviera dudas de que todo lo que ha vivido desde que encontró el libro y aquella voz lo condujo hasta ese punto, ha sido real. Magistral su interpretación de confusión, de "no puede ser...yo creí que..."
Pero sigue adelante... treinta inviernos dan para mucho y no ceja en su empeño de continuar su viaje al Oeste, hacia donde aquella voz le dijo que fuera...

Respecto a la banda sonora... extraña en cientros momentos pero siempre sublime, se adapta formando una simbiosis perfecta a cada instante de la película, algunos cortes son realmente etéreos y escuchados con unos buenos auriculares dan la sensación del vacío que rodea a Eli en su caminar, pero también de un objetivo grandioso. Me encanta el corte titulado "Safe", donde Solara se derrumba tras sufrir un intento de violación. Dicho tema engarza directamente con el anterior, pasando de la violenvia de un acto tan vil, recogido tambien en el corte "Solara violated", a la desolación y la toma de conciencia de que ha estado a punto de morir a manos de unos caníbales (Solara es una muchacha que ha nacido en las ruínas del mundo a la que fascina el hecho de que Eli haya conocido cómo era la vida antes del desastre, y es el momento justo de la película en el que se da cuenta, a mi entender, de que si el pueblo donde vivía antes de escapar con Eli, era cruel, la carretera lo es mucho más, que aunque estuviera sometida al capricho de Carnegie, al menos con él gozaba de protección).

No faltan elementos propios del cine postapocalíptico como son la llegada a la tienda en la que la moneda es el trueque y los bares. Precisamente la escena del bar merece un comentario a parte, ya que está cargada de una violencia extrema y descomunal, pero sin cebarse en aspectos morbosos. Todo ocurre tan deprisa que no espanta, ves decapitaciones y hachazos a diestro y siniestro, pero todo muy coreografiado en un giro de cámara que me gustó mucho.

Así que ya tenemos casi todo: un héroe misterioso, el malo, el objetivo, el pueblo mugriento, los oprimidos los secundarios no tan malvados y la banda sonora justa... un western en toda regla y es que esta película es precisamente eso, un western, con un personaje misterioso, invencible y un pueblo de fracasados que, en suma, me recuerda mucho a películas del género al estilo de Infierno de cobardes (1972) de Clint Eastwood.

Ahora los errores, que tiene mil, por cierto, pero sólo citaré alguno que otro.

Cuando al principio Eli se topa con la mujer del carrito tirado en el suelo y que pide ayuda, se ve que él sale del interior de un túnel y hay planos en los que el túnel está detrás y otros en los que debería estar, y Eli no se ha movido del sitio, no está.

Hay varios fallos en los que no se sabe por qué Eli actúa así, como en la tienda, en la que el dependiente, no logro saber por qué, se hace el sueco para quitar de carga el Fathom 900 y Eli lo apunta con la pistola, carga que supuestamente, duraría un par de horas y ha estado toda la noche.

En el bar, cuando armado con su pakka liquida a todo el mundo, de repente, cuando Solara le grita que pare, vemos que lo que Eli blande en su mano es un hacha (en las escenas eliminadas se ve que suelta el pakka y toma el hacha).

Al final, con Eli herido, le da tiempo a... lo que le da tiempo (si la habeis visto ya sabeis a lo que me refiero).


No he entrado en temas religiosos para comentar esta película, quizá el mayor lastre que tiene es precisamente ese, que no deja margen para nada más. Que cada cual saque sus propias conclusiones.

"Es curioso... a nuestra edad, la gente como tú y yo somos el futuro"

martes, 21 de enero de 2014

Stake Land

Director: Jim Mickle

Actores: Nick Damici, Connor Paolo, Danielle Harris

Género: Postapocalítica/road movie

País: EEUU

Año: 2010


En un futuro indeterminado, el mundo, una vez más, ha sucumbido al desastre.
Una plaga de vampiros azota nuestro planeta y los supervivientes, malviven como pueden entre las ruinas de la civilización.
Esta es la historia de un muchacho que tras quedar huérfano, se une a un cazador de vampiros, en un viaje plagado de peligros hacia un supuesto lugar donde aún no ha llegado la plaga llamado Nuevo Edén...

Lo diré sin rodeos y sé que más de uno se rasgará las vestiduras, porque, tras ver los numerosos comentarios de muchas personas que la habían visto antes que yo, tenía unas expectativas quizá demasiado altas para lo que Stake Land es capaz de proporcionar: me decepcionó.
La historia me gusta, la idea en sí, aunque vista ya una y mil veces en cualquier road movie, siento atracción por este tipo de situaciones en las que los protagonistas se enfrentan a un mundo agónico.
La película tiene a ratos tintes de road movie, ya mencionado, de western y de terror, sin llegar a decantarse plenamente por ninguno.
Los personajes son tan planos que no puedes empatizar con ninguno de ellos; no sabes ni de dónde vienen ni por qué hacen lo que hacen y llega un punto en el que ya ni te importa ni te acuerdas.
Los vampiros unos parecen zombies, otros son inteligentes pero ambos cumplen su función discretamente.

El film tiene un comienzo contundente que termina a golpe de martillo... un martillo que resuena  feroz sobre el pecho del vampiro que ha acabado con la familia del muchacho, incluido un bebe, en una escena que jamás formaría parte de un film de alto presupuesto por su crudeza, pero ese es precisamente uno de los puntos fuertes de Stake Land: su independencia.

Me gustó mucho el paisaje desolado, los bosques y una fotografía muy similar a la que se usó en The road, con un ambiente ceniciento, gris, decadente, agónico...
La historia es contada tomándose su tiempo en cada escena, sobre todo en las que no hay acción, haciendo hincapié en un mundo en el que el mayor problema no son precisamente los vampiros sino los de tu propia raza quienes, abrazados a la locura, se debaten entre intentar levantar la civilización de nuevo y los que pretenden establecer un nuevo orden con la religión y el fanatismo como base, pero como ya digo, no desarrolla nada de ello, tan sólo plantea las situaciones y se acabó, no profundiza y es una pena...
Tienes escenas muy destacables que no quiero desvelar por si alguien no la ha visto y decide hacerlo.

La banda sonora me sorprendió, a ratos suena melancólica y encaja con los paisajes desolados y el abandono en el que la humanidad se encuentra sumida.

El cartel es buenísimoy aunque presagia un baño de sangre, no es para tanto...

En resumen, lo que me pasó con esta película es que me esperaba mucho más. Habrá que darle una segunda oportunidad con una nueva revisión.


"Algún día aprenderás a no soñar"

jueves, 19 de diciembre de 2013

Europa One (Europa Report)

Director: Sebastián Cordero

Actores: Sharlto Copley, Daniel Wu, Christian Camargo

Género: Ciencia Ficción

País: EEUU

Año: 2013



Estrenada en iTunes, salió diréctamente a vídeo en España...¡Ah, claro! me olvidaba de que si no es un taquillazo aquí no se estrenan las pelis de este tipo...
De modo que he tenido que esperar y esperar y dar mil vueltas por inetrnet hasta poder conseguir una copia en DVD.
Para poder disfrutar de ella, esperé a que todo el mundo en casa se hubiera ido a dormir, enchufé los auriculares y pulsé play,,,
¿Por qué os cuento esto?
Bien sencillo, porque había leído en más de un lugar que era una película muy realista de lo que podría sea la llegada del hombre a otro mundo...
Si se tiene conocimientos aunque sean básicos de astronomía, lo cierto es que se disfruta desde un ángulo diferente, porque el que esté esperando un film de acción, con naves ultrapreparadas, tiros y mosntruos... mejor que se olvide.
La película es lo que es, es decir, una sucesión de grabaciones acaecidas durante el viaje a la luna Europa de Júpiter, con la intención de aterrizar en ella y buscar la posibilidad de la existencia de vida, un documental.
El realismo es superlativo, tanto del interior de la nave como los paseos por Europa, el cielo de Europa... con el magestuoso Júpiter.
No quiero contar mucho sobre su argumento para no destriparla lo más mínimo, sencillo, visto una y mil veces, pero narrado con garra, baste decir que es una de esas películas muy pero que muy especiales, para una minoría de espectadores a los que el hecho de que los acontecimientos se sucedan de forma lenta, al menos así es en apariencia, no les importe, porque es una autentica joya, esencia pura de buen cine rodado con pocos medios, seriedad en cada detalle, una película muy "científica".
Sólo una pega, por poner alguna, el final, en que nos saca del documental y nos recuerda que es una película, aunque en conjunto es muy satisfactorio, no sé, en mi humilde opinión se me antojó convencional. Desde mi punto de vista, lo que le impide que sea una película redonda es un final muy convencional.

Europa...un, hasta la fecha, desierto helado que gira alrededor de Júpiter... la soledad del espacio, donde nadie te puede hacer nada y donde te puede pasar de todo. Europa... la Nasa piensa que puede haber océanos bajo su helada superficie...Europa...llamada así en honor de una de las conquistas de Zeus...


"Con todo lo que queda aún por descubrir, qué importancia tiene una vida"

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Felices Fiestas

Casi está a punto de cumplirse un año de  mi primera publicación en sistema solitario y la verdad, tengo que decir que ha sido una experiencia muy gratificante.
Cuando comencé, contaba con que entrarían a ver mis comentarios mi círculo de amigos y poco más, pero cuán grande fue mi sorpresa al poder comprobar una y otra vez que las visitas se sucedían no sólo desde España, sino desde todos los rincones del mundo.
Poco a poco, el grupo de amigos ha ido creciendo y, aunque comparado con los blogs que poseen cientos y cientos de visitas al mes, 3100 puede parecer irrisorio en un año, para mí es una recompensa más que sobrada, la señal de que esto cuenta, para unos pocos, pero cuenta...
Nuestro querido Antón Ego publicó un artículo titulado "cinéfilo o cinéfago" en el que distinguía entre ver lo exquisito del cine o visionar compulsivamente todo lo que puedas.
A raíz de este primer año de vida del blog, me he dado cuenta de que siempre fui un cinéfago, tragando como un pavo todo lo que ponían en Noche de Lobos de Antena 3, Alucine en la 2, las películas de Schwarzenegger, Stallone, Van Damme, en el cine, de ciencia ficción, acción y sobre todo, terror, sin importarme la calidad, sólo que me entretuvieran.
Pero, tal vez, para llegar a ser cinéfilo, para poder sacar el máximo partido a las obras maestras del cine, para lograr distinguir la calidad de la mediocridad, haya que devorar cine, compulsivamente, y así, tener argumentos de juicio suficientes como para poder calificar un trabajo como menos bueno, que no malo, o superior. Toda película tiene algo aprovechable, aunque sólo sea un segundo, por deficiente que sea su conjunto, por eso digo siempre que para saber si una película te va a gustar o no, tienes que verla, porque cientos de veces fui al cine pensando que la que estaba en cartel era el no va más y salí decepcionado y otras, en que la cosa no prometía más que un rato pasable en el que tirar el dinero, disfruté como un loco.
El séptimo arte... la maravilla del cine, toda su parafernalia...comprar la entrada en taquilla, el ambigú con sus "precios más que populares", las cortinas que flanquean la entrada a la sala y el momento en que las luces se apagan y das el salto al interior de la pantalla y si encima la película es en un buen 3D, entonces ya ni hablamos...
El cine... asediado por la piratería y los precios, acorralado por la mediocridad de la mayoría de contenidos en estos tiempos en que sólo impera la tiranía de la taquilla, herido de muerte al ser considerado un bien cultural de lujo, sobrevive como puede, "día a día" como respondía Rambo al coronel Trauman en la trepidante homónima.
La sesión continúa y si hacemos un descanso, probaremos a desempolvar ese juego de mesa olvidado de tu infancia, o aquel libro que tan especial fue para ti, porque la vida es un cúmulo de recuerdos del pasado y un puñado de sueños para el futuro cuyo eslabón es el presente.
El año se acaba, en las calles huele a frío, a polvorón, a panderetas, a Gordo de Navidad, a Fin de Año y a nuevas ilusiones para el que viene. Todos nos hacemos un montón de promesas para el nuevo año: dejar de fumar, comer sano, apuntarse al gimnasio... yo, entre las que me propongo está continuar escribiendo aquí para todo el que quiera leer la opinión de un cinéfago, en nuestro pequeño rincón, en nuestro pequeño mundo...
¡Felices fiestas a todos!