lunes, 24 de marzo de 2014

La grieta

Director: Juan Piquer Simón
Actores:Jack Scalia, R. Lee Ermey, Ray
Wise
Duración:89 min
Género: Terror
País:España
Año: 1990





Hubo un tiempo en que un hombre se atrevió a hacer cine fantástico y de terror con escasos medios y mucha fe: Juan Piquer Simón. Exacto...un español.
La crítica española no lo acompañó, el público sí, sobre todo el extranjero.
El paso de los años, afortunadamente, y un mayor conocimiento en materia cinematográfica de muchos cinéfilos que ya no se asustan por ver una película española de terror o fantástica, está haciendo justicia con este monstruo del fantaterror español, al estilo de lo que pasa con nuestro querido Jacinto Molina.
Con un estilo de narración muy americanizado, algunos de sus films son para quitarse el sombrero, no por su factura impecable precisamente, sino por su buen hacer, su sinceridad, sus ganas de hacer lo que nadie se atrevía a hacer en nuestra querida España por aquel entonces. Juan fue un artesano del celuloide, un maestro que fabricaba sus propios juguetes cinematográficos y los resultados eran mucho más que aceptables... Que sí... que ya sé que la crítica española lo vapuleaba... vale, pero aquí de lo que se trata es de hacer un pequeño homenaje, de poner un pequeñísimo granito de arena en este minúsculo rincón nuestro, a favor de un hombre que se atrevió a hacer fantástico y terror en un país donde el cachondeo y el destape eran los reyes del mambo.
Afortunadamente, en el extranjero, la cosa era al revés.
Juan Piquer Simón cuanta con la que es una de sus obras más representativas titulada Mil gritos tiene la noche (1982), de la que recuerdo su cartel en un cine de mi barrio, en la que la casquería y el gore te salpican hasta las cejas...cine gore español de principios de los ochenta...un slasher cutre pero efectivo que machacó las taquillas americanas y por aquí pasó de forma discreta...claro...como era una peli española, ya era vista con la marcha puesta. Como digo, esto está cambiando, es justo.
La grieta cuenta el viaje de un submarino en busca de otro desaparecido y se topan con lo que no esperaban: experimentos genéticos bajo el mar.
La grieta es un ejercicio artesano, con actores como el sargento de la chaqueta metálica (Ermey) o Pocholo Martínez Bordiú por cuyo papel no ganó precisamente un Oscar, pero bueno...como curiosidad, bichos ochenteros resultones, su toquecillo sangriento pero sin querer pasarse esta vez y un submarino bastante bien hecho para el presupuesto, conforman el entorno de esta película, que entretendrá a todo aquel que quiera ver algo distinto por su país de origen, pero manido hasta la saciedad en las producciones norteamericanas.
Para recuperar sin duda y sin reservas. Goya a los efectos especiales.
Recuerdo que vi el cartel y los fotogramas que solían colocar a la entrada del cine de mi barrio y me llamaron la atención, pero al ver nombres españoles en dicho cartel, decidí que sería una porquería y pasé de ir a verla...¿os suena? Injusticia total, total, total...El tiempo NOS pone a todos en nuestro sitio.
"Su respuesta me gusta... se ve que tiene cojones...pero en el futuro procure meterlos dentro del uniforme reglamentario"

viernes, 28 de febrero de 2014

JCVD (Jean Claude Van Damme)

Director: Mabrouk El Mechri
Actores:Jean Claude Van Damme, F. Damiens, Zinedine Soualem
Duración:93 min
Género: Comedia dramática
País:Bélgica
Año: 2008






Cuando, en mis tiempos de instituto, ponían una de Van Damme en el cine, allí estaba yo, el mismo día del estreno, a primera hora de la tarde para poder verla con la menor cantidad de público posible, daba igual que fuese invierno o verano.
Salía alucinando con mi héroe del celuloide dando patadas, puñetazos, tiros y siendo el tío más duro de la pantalla, con permiso de Anrold y Silvester.
El tiempo pasa, las personas cambian y evolucionan (algunos) y un buen día, dejé de ir a ver esa peli de Van Damme...
Estando en el videoclub de mi barrio, ya sin mis queridos VHS, vi un cd de Van Damme, leí su argumento y pensé...esto es otra cosa.
Lo cierto es que no imaginaba en ese momento el peliculón que estaba a punto de ver...
Esta es una película para sus fans,para los que no lo fueron y para los que se quedaron en medio. Una película sincera, directa y emotiva en la que vemos no a Van Damme sino a  Jean-Claude Camille Rammos François Van Varenberg, la persona que hay tras el celuloide, pero no olvidemos quién es...mucho ojo, más de uno recibe un patadón en los dientes como está mandado en todo film de Van Damme.

Comencemos...
La película arranca con un  plano secuencia bestial de tiros, patadas, puñetazos, saltos con un Van Damme espectacular, un pedazo de escena de acción memorable que nos recuerda al mejor Jean Claude de todos los tiempos, con una banda sonora increíble y una fotografía cuidadísima. Cada detalle está cuidado al milímetro, nada se deja al azar, para terminar cerrando una puerta y cayendo el decorado...es, entonces, cuando empieza la verdadera película, con ese decorado, cae la estrella y aparece el ser humano, alguien como tú y como yo, con problemas y miedos más que comunes y no los soluciona a patadas, los enfrenta como cualquiera lo haría: dando cornadas.
Se enfrenta a un juício que aparentemente es por la custodia de su hija y lo pierde de la manera más inversoímil: por las muertes de sus películas, no es un buen ejemplo de padre. Cada película es una losa violenta que va cayendo a cada golpe del abogado sobre Van Damme...
Pierde la custodia, no tiene dinero, su manager no le consigue más que basura, nadie quiere trabajar ya con él, nada de trabajos de calidad, su estrella ha pasado de brillar como una supernova a un lejano y pírrico cuasar, fantoche de lo que fue, cansado, hundido, humillado...
Decide regresar a casa, a Bélgica, para recuperse junto a sus padres. Allí es un héroe nacional, todos lo reconocen, todos lo admiran. La escena del taxi es fantástica, cansado, no le queda más remedio que aguantar a la conductora que le dice que no es una persona educada, está cansado...
Al entrar a un banco para sacar dinero, se topa con un atraco y la película se torna una especie de Tarde de perros. Uno de los atracadores es un gran admirador suyo. Van dame es golpeado, humillado, tiene miedo, es un tío normal en medio de un atraco, no es un ciborg, ni un soldado universal,ni un personaje de street fighter, ni un blanco humano, ni un kickboxer, ni un sin escape, ni un salvaje...

Es un ejercicio de metacine impecable, cuidado, con cariño, esmerado, perfecto...
La escena en que todo se detiene y Van Damme se dirige a cada uno de nosotros, a sus fans, hace que se te salten las lágrimas al ver la sinceridad de un tío al que jamás viste llorar, dirigiéndose a ti, a ese fan que un buen día, dejó de ir al cine a ver sus pelis. Habla de la droga, no se justifica por ello, pide perdón, pero en realidad, se lo pedimos también nosotros a él...

No cuento más, es una peli de Van Damme pero es un regalo a los que fuimos sus fans, a los que aún lo somos.
Cuando la peli acabó, me quedé pensando y sentía algo extraño, como si en mi interior, aquel adolescente que echaba de menos a su héroe, se hubiera reencontrado con él. Ahora, siendo adulto, ya no veo a Van Damme de la misma forma. Ahora, en Los mercenarios 2, lo disfruté de otro modo, no paraba de pensar "qué grande eres...gracias Jean Claude...gracias amigo". Porque ahora, cuando lo veo de nuevo en sus viejas pelis, vuelvo a sentirme como aquel adolescente que flipaba con sus patadas y me hace pasar un rato agradable, con respeto y cariño. Sus películas forman parte de mi vida y yo, como fan a ultranza suyo, he formado parte de la suya como tantos y tantos otros, desde el anonimato, pero todos juntos. Como se suele decir...GRANDE VAN DAMME. Yo sólo te digo gracias...
La edición española del DVD es impecable, con un documental en el que Jean Claude nos pasea por su ciudad, nos enseña la vida corriente de una persona corriente. Sin desperdicio por ningún sitio.

Recomendable al mil mor mil pero cuidado...no es un film de Van Damme al uso, aunque...es Van Damme...


"...todo es neutral..."

sábado, 22 de febrero de 2014

ZX Spectrum... Aquella máquina maravillosa



 Siempre recordaré la primera vez que vi un Spectrum. Fue en casa de un amigo del colegio.
No recuerdo muy bien qué época del año era, aunque no hacía ni frío ni calor, o tal vez, mi memoria, en un esfuerzo de mejorar aún más el recuerdo de aquel instante, para hacerlo más agradable, ha eliminado el frío, si era invierno, o el sofocante calor, si era verano, y lo ha dejado en una primavera perpetua y ficticia...
Corría el año 1983 y aquel chaval estaba como loco con ese pequeño    cacharro de teclas de goma, jugando a un juego llamado Underwurlde.


Yo no soy capaz, con mi torpe vocabulario, de describir lo que sentí en aquel instante, pero desde luego sí fue un amor a primera vista, porque desde aquel día, no paré de dar la matraca en casa hasta que me compraron uno, pero eso lo contaré más adelante.
Cada tarde, tras las interminables clases, aquel chaval y yo conectábamos el Spectrum a un cassette Sanyo y jugábamos al Underwurlde, al Jet Pac, al Psss, al Cookie... y en definitiva, salvo el primero de ellos, a los que venían de regalo con el ordenador de 48K.

La televisión era en blanco y negro, el mando creo que se llamaba "Gran Capitán", que yo no sé si era bueno o malo, pero que arrancamos la palanca de su base, jugando al Jet Pac sí que me acuerdo... y fin del mando, hasta que apareció el fabuloso Quick Shot 2 y aquello era irrompible.

Aquella tarde era verano, lo sé porque recuerdo que nos caían unos chorreones de sudor mientras intentábamos cargar una y otra vez sin éxito un juego de cuyo nombre no puedo acordarme y eso que la cinta era original, así que decidimos recurrir de nuevo al Underwurlde. Recuerdo que la madre de mi amigo entró al cuarto con un par de vasos de ColaCao fresquitos y nos dijo: "aquí huele a cable quemado"... Pasamos de su advertencia por un tubo y continuamos jugando, viendo como el personaje se despatarraba por simas de infarto, rebotando hasta caer en los mas oscuros infiernos mientras nos partíamos de risa... hasta que sucedió lo inevitable...creo que la palabra correcta que mejor define lo que le pasó a aquel pobre Spectrum es "achicharrar": lo achicharramos... porque decir que se quemó, que un circuito se fastidió por el calor, no recoge el grado correcto... lo achicharramos...
Y nos encontramos sin nada que hacer, deambulábamos por la calle como un par de idiotas, jugando a la pelota, pero sin ganas...Fuimos de los primeros en cambiar los juegos de la calle por la tecnología, nos aburríamos... hasta hicimos el tremendo esfuerzo de desempolvar las bicicletas y liarnos a pedalear por el barrio, volvimos a encontrarnos con los amigos, hasta que un día, sonó el góndola que tenían mis padres en el salón y mi amigo me dijo que ya estaba arreglado el Spectrum.
Tomamos precauciones para que no se volviera a quemar: le pusimos el ventilador a él.
Aquel arreglo aguantó, no recuerdo que se averiase más aquel Spectrum, salvo por las teclas, lo que sí recuerdo es una de sus últimas imágenes, la pintura negra levantada hasta dejarlo en el color aluminio, gastado... hecho leña...

En 1984, vi en un escaparate de una tienda de mi barrio el que sería mío, un 48k y qué tabarra no le daría a mis padres aquel domingo que el lunes por la tarde fueron a comprar aquel ordenador, que ellos no sabían ni lo que era por mucho que yo lo explicara.
Lo conecto, le pongo un viejo cassette que había en mi casa y... no me cargaba ni un solo juego...eso sí, la cinta promocional de Horizontes, para aprender a poner a funcionar el Spectrum cargaba a las mil maravillas... por mí, la cinta Horizontes y sus consejos podían irse a freir espárragos.
El martes por la tarde fuimos de nuevo a la tienda y comentamos la terrible situación, cuyo remedio fue comprar un Computone y desde entonces, todo fue cuesta abajo. Todos los juegos cargaban, se recargaban una y otra vez. Como premio a la enorme dedicación y abnegado esfuerzo del Computone, una tarde que llovía a cántaros, al darle al botón para expulsar la cinta, se atrancó y en un alarde de suma sapiencia...le arrancamos la tapadera de un tirón... y así fue como mi primer Computone tuvo que ir a reanimación de críticos y mi padre lo chapuceó para que continuase tirando unos meses más, o años más, no lo recuerdo.
Cuando el Computone estiró la pata, fue enterrado en el cubo de la basura con honores de estado y sustituido por un aparatejo del que no recuerdo su marca pero que en la caja ponía que era especial para ordenadores. Aquel cassette era un maniático que me iba a volver loco: unas veces cargaba un juego y las diez veces posteriores no. Era un asco, una chatarra y encima me rompió una cinta en la que tenía mi juego de naves favorito: el Phoenix (Fénix "pa" los colegas). Aquel sábado firmó su sentencia de muerte y fuimos a por otro cassette... otro Computone... y aquel trasto inmundo acabó sus días rodando por casa de mano en mano hasta que un día lo desarmé para ver cómo era por dentro, se rompió, por supuesto, lo machaqué del todo, lo tiré y me hice un mini ventilador con aspas de papel con su motor enganchado a una pila de petaca.

El Spectrum, mientras tanto, ya había pasado por el quirófano con las dichosas teclas, los juegos se acumulaban... cintas y más cintas para acabar jugando al final, siempre a los mismos... y las teclas del Spectrum se fundieron por última vez.
No sabíamos dónde poder arreglarlo, el que lo hizo la primera vez había cerrado y el viejo amigo de teclas de goma languidecía acumulando horas de NO vuelo en el escritorio, hasta que un día, lo guardé en su caja y lo deposité en lo alto de mi armario, pues se rumoreaba por casa que si no servía que iría a la basura.
Meses después, mis padres me regalaron un 128k+2A y todo volvió a comenzar (descubrí un día que habían dado con el escondite del 48k y lo habían tirado con caja y todo). Aquella máquina era indestructible, la guardé cuando en 1998 adquirimos nuestro primer Pc y entregó la cuchara funcionando...

Hace unos días, haciendo limpieza en casa, me topé con él y todos sus componentes y lo enchufé pero mi buen amigo ha acusado el paso del tiempo y no funciona, las teclas no responden. He investigado un poco por internet y dicen que puede ser por causa del polvo, que si lo limpio bien por dentro, las conexiones, todo, lo mismo vuelve a funcionar... Ojalá, porque aún conservo una maleta llena de cintas con juegos. Hay emuladores, pero no es lo mismo. Por cierto, que el Quick Shot 2 que yo tenía desde el primer 48k, aún lo tengo... Vamos a ver si soy capaz de devolverlo a la vida de nuevo. No tengo ni idea de electrónica pero... ¿Quién dijo miedo? Si lo consigo, lo contaré por aquí.

Para terminar y como siempre pongo una frase en los comentarios que hago de las películas y esta historia tiene una frase muy buena, la pondré.
La pronunció mi tía el día 6 de enero de un 1985 perdido en los rincones de mi memoria sobre un primo mío que pidió un Spectrum a sus Majestades de Oriente:


"Si no se lo traen... revienta"

viernes, 14 de febrero de 2014

Frozen (Bajo cero)

Director:Adam Green

Actores:Enma Bell, Shawn Ashmore, Kevin Zegers

Duración:94 min

Género:Thriler/Terror

País: EEUU

Año: 2010
 
 
Ante una película como esta, uno se puede encontrar opiniones de todos los gustos, yo voy a dar la mía que tan sólo es una más.

Nos encontramos con un thriler discreto que cumple a la perfección con su cometido que es mantener la tensión de forma sencilla pero eficaz. Nos plantea una situación que a cualquiera de nosotros se nos ha podido pasar por la cabeza en alguna ocasión: ¿Qué pasaría si nos quedamos atrapados en un aparato mecánico y no hay nadie para socorrernos?

Los tres protagonistas disfrutan de unos días en la nieve, esquiando y pasándolo bien. Consiguen subir al telesilla en lo que va a ser su último viaje de la semana y, por unas circunstancias, el telesilla se para en mitad del monte, a una altura considerable, dejándolos a la intemperie y...saben que nadie volverá a conectarlo hasta dentro de una semana.
Toda la película transcurre en el telesilla y contra lo que pudiera parecer, consigue mantener el interés, aunque algunas sitiaciones no se le ocurriría a nadie hacerlas y otras sí, con diálogos unas veces buenos y otras de relleno, pero en conjunto, una peliculita muy recomendable, para ver un thriler diferente y bien confeccionado, con unos paisajes preciosos, de una belleza enorme y que consigue que estés en tensión pero de la buena. Y es que una vez más se demuestra, que con un planteamiento modesto, con honradez y sin trucos artificiales o artificiosos, podemos pasar un rato agradable que en definitiva es de lo que se trata y todo montados en un telesilla y sin moverse de ahí... Yo, sinceramente, le veo mucho mérito.
El metraje es el justo, sin inflarlo... Me gustó mucho. Agobiante, espeluznante... cuando se van apagando las luces en el monte, la oscuridad, se cierne, como las fauces de una bestia silenciosa, sobre los personajes...sin salida.
Esta película la vi por casualidad,  me apetecía ver algo diferente...todo el rato en un telesilla...lo mismo se aburre uno, pensé, pues nada de eso...
Eso sí...abstenerse claustrofóbicos o agorafóbicos o nosequefóbicos porque da un pelín de agobio ver a los personajes atrapados y que no se pueden mover ni para mear... si es que nada más de pensarlo ya da repelús... Vamos, que cuando me vaya a subir de nuevo en el ascensor, lo hago con cuatro móviles en el bolsillo...



"Si nos quedamos aquí arriba una semana...moriremos"

sábado, 8 de febrero de 2014

Connected

Director: Jens Raunkjaer Christensen, Jonas Drotner Mouritsen
Actores: Anders Houmann, Tobias Shaw Petersen, Dion Raufort
Duración: 7 minutos 32 segundos
Género: Postapocalítico
País:Dinamarca
Año: 2009





En ocasiones, uno se topa con pequeñas piezas que te atrapan con fuerza.

Connected nos presenta, en poco más de siete minutos, un mundo debastado, no sabemos cuál fue la causa, parece ser una hecatombe nuclear, pero lo que sí sabemos es que, el aire se ha vuelto irrespirable y los pocos supervivientes que deambulan por el desolado escenario, lo hacen gracias a unas máscaras que les permiten continuar. Estas máscaras tienen una vida limitada y parece que esa vida se puede compartir con otro individuo a cuya máscara podemos conectar otra mediante unos tubos flexibles. Dichos tubos parecen contener el filtro, o lo que quiera que sea, que hace poder respirar el aire, llevan un contador incorporado que disminuye a cada bocanada de aire que se da.
 Dos caminantes conectados, avanzan entre la desolación hasta que se topan con un tercero cuyo filtro esta casi agotado, la lucha por el único filtro activo se desata...

Paisajes de ciudades barridas, cubiertas por el polvo de la destrucción, un polvo que permanece en el ambiente, las nubes de tono térreo, contrastan con la arena del suelo, la banda sonora nos transporta a un duelo propio de un western italiano hasta su desenlace final...

Las escenas de los dos caminantes, unidos por esos tubos que salen de sus escafandras, que de por sí ya son muy agobiantes, pues parece que no pueden ni hablar, pues no se pronuncia ni una sola palabra en todo el corto, ni un grito, nada... transmiten un desasosiego increíble.

Rodado en el desiero de Faxe Kalkbrud , Dinamarca, Connected me ha parecido espectacular, hecho con talento y ganas, lo que demuestra que con un presupuesto pequeño y mucho entusiasmo, se pueden hacer grandes cosas. Que aprendan esos que nos prometen peliculones a base de pasta y más pasta y cuando uno sale del cine tiene la sensación de que no sabe dónde ha estado las últimas dos horas porque no le ha transmitido nada lo que acaba de ver en pantalla, salvo tirar el dinero con la entrada...

Me encantó y lo recomiendo para todos aquellos amantes del postapocalíptico con aire de western, sin reservas de ningún tipo.






sábado, 25 de enero de 2014

El libro de Eli

Director: Albert / Allen Hughes

Actores: Denzel Washington, Gary Oldman, Mila Kunis, Ray Stevenson

Género: Postapocalíptica

País: EEUU

Año: 2010


 "Por fe andamos, no por vista"

Con esta frase de la Segunda Epístola de San Pablo a los Corintios,  que Denzel  Washington utiliza en la película, podríamos resumir por completo la esencia de El libro de Eli: fe en lo que uno cree, para seguir adelante.
Se nos plantea una doble vertiente con los protagonistas:

- Eli (Washington) que camina hacia el oeste siguiendo los designios de una voz que una vez lo guió hasta una biblia, posiblemente la última que queda en el planeta.

- Carnegie (Oldman)
que sigue sus propios designios de ambición y poder.

La fe y su uso, según sea el personaje, para hacer el bien o para hacer el mal, en benefico de la humanidad o en beneficio propio.
 Eli camina por el mundo con la determinación del que se sabe elegido por el dedo de un Dios que no quiere que su libro caiga en el ovido de los hombres, avanza durante unos largos treinta años (treinta inviernos desde el flash), adaptándose a cada situación, supliendo las necesidades básicas con paciencia, véase la escena de la caza del gato, al comienzo del film, cómo Eli espera pacientemente hasta que la presa está en el punto de mira. Eli no tiene miramientos a la hora de aplicar la violencia hasta las últimas consecuencias si es preciso, para conseguir su cometido, nadie puede detenerlo. Es un personaje enigmático, del que no sabemos nada, pues de él apenas cuenta cosas y lo que cuenta lo hace de manera muy sutil para los habitantes de ese mundo agónico, bastante jóvenes, las personas de cierta edad no abundan, los hombres del antiguo mundo, recuerdos penosos de una época en la que "tirabamos cosas por las que hoy la gente se mataría", son relíquias del pasado sobre quienes la escoria del presente se asienta, para lo bueno o para lo malo (Carnegie).
Pero de Eli sabemos mucho... él no nos lo cuenta con palabras, no hay una parte de la película en la que alguien le haga preguntas y él va respondiendo... hay que estar atentos a los detalles...
Sabemos que hubo una gran guerra por el paisaje desolado, ciudades barridas, paramos interminables de escombro y arena. Eli tiene la espalda cubierta de cicatrices producto de quemaduras, le gusta el country ya que menciona el concierto que Jonny Cash grabó en la prisión de Folsom, California y maneja el cuchillo filipino Pakka con una habilidad pasmosa, sin vacilación...

Carnegie es su antítesis...
La codicia y la ambición corroen las entrañas de un hombre que tal vez, antes de la guerra no fuera más que un simple ciudadano, con una vida gris, pero al que su cultura y "fe" para conseguir lo que quiere, lo ha posicionado en un lugar de privilegio, levantando de la escombrera del mundo un pequeño pueblo que domina con mano de hierro.
Carnegie busca con desesperación una bíblia para dominar a las personas, para utilizar las palabras contenidas en el libro en su propio beneficio, para hacerse a sí mismo el camino más fácil, tal vez no esté muy satisfecho con lo que ha hecho para sobrevivir, de ahí cuando dice "reconozco que tuve que hacer muchas cosas que odio para levantar esto, lo confieso..." pero su ambición lo consume. También es él quien nos da la pista de que el motivo de la guerra pudieron ser las religiones cuando menciona el hecho de que "porque crecí con él...conozco su poder y si lo lees lo sabrás... por eso los quemaron todos después de la guerra".

Carnegie quiere utilizar la religión para someter al ser humano, Eli para liberarlo.

Entre los secundarios nos encontramos nada más y nada menos que Ray Stevenson interpretando a la mano derecha de Carnegie: Redridge... exacto...PUNISHER: WAR ZONE (2008).
Redridge sigue a las órdenes de Carnegie porque persigue otro fin: Solara, lo que nos lleva a Mila Kunis, bruja del Oeste en Oz: un mundo de fantasía (2013).

Los paisajes están muy logrados, los cielos grises, como las vidas zombificadas de los habitantes del pueblo que Carnegie explota, muestran el paso constante de esponjosas nubes que arropan de cierta calma cenicienta las escenas en las que Eli canima por la desolación, nos recuerdan mucho a la estética de The Road (2009), pero sin llegar a ser tan agónicos ni claustrofóbicos como en dicha película; son desolados, grises, cenicientos, pero no están exentos de cierta belleza y nostalgia de la civilización pasada.

Pero hay momentos en que incluso la fe más inquebrantable puede venirse abajo...
Cuando Eli recibe un disparo por parte de Carnegie, que de esta forma acalla el rumor que corre en sus filas de que Eli es una especie de protegido al que nadie puede dañar, demostrando que es sólo un hombre, los gestos que Denzel Washington muestra, de incredulidad, como si en ese momento tuviera dudas de que todo lo que ha vivido desde que encontró el libro y aquella voz lo condujo hasta ese punto, ha sido real. Magistral su interpretación de confusión, de "no puede ser...yo creí que..."
Pero sigue adelante... treinta inviernos dan para mucho y no ceja en su empeño de continuar su viaje al Oeste, hacia donde aquella voz le dijo que fuera...

Respecto a la banda sonora... extraña en cientros momentos pero siempre sublime, se adapta formando una simbiosis perfecta a cada instante de la película, algunos cortes son realmente etéreos y escuchados con unos buenos auriculares dan la sensación del vacío que rodea a Eli en su caminar, pero también de un objetivo grandioso. Me encanta el corte titulado "Safe", donde Solara se derrumba tras sufrir un intento de violación. Dicho tema engarza directamente con el anterior, pasando de la violenvia de un acto tan vil, recogido tambien en el corte "Solara violated", a la desolación y la toma de conciencia de que ha estado a punto de morir a manos de unos caníbales (Solara es una muchacha que ha nacido en las ruínas del mundo a la que fascina el hecho de que Eli haya conocido cómo era la vida antes del desastre, y es el momento justo de la película en el que se da cuenta, a mi entender, de que si el pueblo donde vivía antes de escapar con Eli, era cruel, la carretera lo es mucho más, que aunque estuviera sometida al capricho de Carnegie, al menos con él gozaba de protección).

No faltan elementos propios del cine postapocalíptico como son la llegada a la tienda en la que la moneda es el trueque y los bares. Precisamente la escena del bar merece un comentario a parte, ya que está cargada de una violencia extrema y descomunal, pero sin cebarse en aspectos morbosos. Todo ocurre tan deprisa que no espanta, ves decapitaciones y hachazos a diestro y siniestro, pero todo muy coreografiado en un giro de cámara que me gustó mucho.

Así que ya tenemos casi todo: un héroe misterioso, el malo, el objetivo, el pueblo mugriento, los oprimidos los secundarios no tan malvados y la banda sonora justa... un western en toda regla y es que esta película es precisamente eso, un western, con un personaje misterioso, invencible y un pueblo de fracasados que, en suma, me recuerda mucho a películas del género al estilo de Infierno de cobardes (1972) de Clint Eastwood.

Ahora los errores, que tiene mil, por cierto, pero sólo citaré alguno que otro.

Cuando al principio Eli se topa con la mujer del carrito tirado en el suelo y que pide ayuda, se ve que él sale del interior de un túnel y hay planos en los que el túnel está detrás y otros en los que debería estar, y Eli no se ha movido del sitio, no está.

Hay varios fallos en los que no se sabe por qué Eli actúa así, como en la tienda, en la que el dependiente, no logro saber por qué, se hace el sueco para quitar de carga el Fathom 900 y Eli lo apunta con la pistola, carga que supuestamente, duraría un par de horas y ha estado toda la noche.

En el bar, cuando armado con su pakka liquida a todo el mundo, de repente, cuando Solara le grita que pare, vemos que lo que Eli blande en su mano es un hacha (en las escenas eliminadas se ve que suelta el pakka y toma el hacha).

Al final, con Eli herido, le da tiempo a... lo que le da tiempo (si la habeis visto ya sabeis a lo que me refiero).


No he entrado en temas religiosos para comentar esta película, quizá el mayor lastre que tiene es precisamente ese, que no deja margen para nada más. Que cada cual saque sus propias conclusiones.

"Es curioso... a nuestra edad, la gente como tú y yo somos el futuro"

martes, 21 de enero de 2014

Stake Land

Director: Jim Mickle

Actores: Nick Damici, Connor Paolo, Danielle Harris

Género: Postapocalítica/road movie

País: EEUU

Año: 2010


En un futuro indeterminado, el mundo, una vez más, ha sucumbido al desastre.
Una plaga de vampiros azota nuestro planeta y los supervivientes, malviven como pueden entre las ruinas de la civilización.
Esta es la historia de un muchacho que tras quedar huérfano, se une a un cazador de vampiros, en un viaje plagado de peligros hacia un supuesto lugar donde aún no ha llegado la plaga llamado Nuevo Edén...

Lo diré sin rodeos y sé que más de uno se rasgará las vestiduras, porque, tras ver los numerosos comentarios de muchas personas que la habían visto antes que yo, tenía unas expectativas quizá demasiado altas para lo que Stake Land es capaz de proporcionar: me decepcionó.
La historia me gusta, la idea en sí, aunque vista ya una y mil veces en cualquier road movie, siento atracción por este tipo de situaciones en las que los protagonistas se enfrentan a un mundo agónico.
La película tiene a ratos tintes de road movie, ya mencionado, de western y de terror, sin llegar a decantarse plenamente por ninguno.
Los personajes son tan planos que no puedes empatizar con ninguno de ellos; no sabes ni de dónde vienen ni por qué hacen lo que hacen y llega un punto en el que ya ni te importa ni te acuerdas.
Los vampiros unos parecen zombies, otros son inteligentes pero ambos cumplen su función discretamente.

El film tiene un comienzo contundente que termina a golpe de martillo... un martillo que resuena  feroz sobre el pecho del vampiro que ha acabado con la familia del muchacho, incluido un bebe, en una escena que jamás formaría parte de un film de alto presupuesto por su crudeza, pero ese es precisamente uno de los puntos fuertes de Stake Land: su independencia.

Me gustó mucho el paisaje desolado, los bosques y una fotografía muy similar a la que se usó en The road, con un ambiente ceniciento, gris, decadente, agónico...
La historia es contada tomándose su tiempo en cada escena, sobre todo en las que no hay acción, haciendo hincapié en un mundo en el que el mayor problema no son precisamente los vampiros sino los de tu propia raza quienes, abrazados a la locura, se debaten entre intentar levantar la civilización de nuevo y los que pretenden establecer un nuevo orden con la religión y el fanatismo como base, pero como ya digo, no desarrolla nada de ello, tan sólo plantea las situaciones y se acabó, no profundiza y es una pena...
Tienes escenas muy destacables que no quiero desvelar por si alguien no la ha visto y decide hacerlo.

La banda sonora me sorprendió, a ratos suena melancólica y encaja con los paisajes desolados y el abandono en el que la humanidad se encuentra sumida.

El cartel es buenísimoy aunque presagia un baño de sangre, no es para tanto...

En resumen, lo que me pasó con esta película es que me esperaba mucho más. Habrá que darle una segunda oportunidad con una nueva revisión.


"Algún día aprenderás a no soñar"